domingo, 22 de julio de 2012

Consagración al Inmaculado Corazón de María Consagración Total a Jesús por María- Totus Tuus


http://www.consagracionamaria.com.ar/jd_b030%20-%20myfreetemplates.com/Apartarse%20del%20espiritu%20del%20mundo.htm adquirir el conocimiento

Durante 33 días nos prepararemos para consagrar nuestra vida, alma y ser a Nuestra Madre Amantisima. Esta consagración, que culminará el próximo 22 de agosto, consta de 4 partes:
La primera, vaciarse del espíriru del mundo
La segunda, adquirir el conocimiento de uno mismo
La tercera,  adquirir el conocimiento de la Santísima Virgen
La cuarta, adquirir el conocimiento de Jesús
En definitiva, consiste en consagrarnos al Divino Corazón de Jesús, a través del Inmaculado Corazón de María.


Orientación básica a la Consagración
 Total
Escrito por Pbro. Hugh Gillepsie, S.M.M.    
Breve explicación acerca de los fundamentos, preparación y 
oraciones de la Consagración Total.

¿En qué se fundamenta la consagración
 total?

San Luis María Grignon de Montfort reconocía que la base de 
la vida cristiana es nada menos que una participación en la vida 
de Jesucristo. Por nuestro bautismo, pertenecemos todos comple-
tamente a Cristo, es por ello que la santidad, es la vocación de todos. 
La consagración total que nos propone San Luis María Grignon
de Montfort se fundamenta en esta realidad que es el misterio 
central del cristianismo – por medio de su Encarnación y Cruz,
Jesucristo nos salvó y nos hizo hijos de Dios Padre llenos de su 
Santo Espíritu. Es decir, Cristo, el Hijo de Dios Padre compartía 
en todo nuestra condición humana (menos en el pecado) para 
darnos un compartir en su vida divina. Este compartir de Cristo
no es un compartir parcial sino un compartir total – Él, se entregó
 a nosotros hasta el punto de compartir nuestra muerte para que 
podamos compartir con Él en todo. Este compartir incluye su relación
 con María porque Él, que es Hijo de Dios Padre, es también Hijo de 
María. Mas porque Cristo, el Hijo Primogénito de Dios Padre, 
Verdadero Dios y Verdadero Hombre, se entregó completamente 
a nosotros solamente por medio de María, y los que quieren entregarse 
completamente a Cristo tienen que hacer lo mismo. Por María, entonces, 
vino la salvación a nuestro mundo y por María experimentamos la
plenitud de esta misma salvación que es nada menos que un compartir
total en la vida de Cristo. En las palabras de San Luis María Grignon de
Montfort, no se puede ser hijo de Dios Padre sin ser también hijo de María.

¿Darle tanta importancia a María no será restarle
 importancia a Jesucristo que es el centro?

Dice San Luis María Grignon de Montfort. 

El Papa Juan Pablo II aclara esta pregunta en su libro Cruzando el Umbral 
de la Esperanza:

“Totus Tuus. Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, 
no es una simple expresión de devoción: es algo más. La orientación hacia 
una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda 
Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento
me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de 
la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a san Luis
Grignon de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios
 es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada 
en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención”. 
(Capítulo 32)

¿Cómo prepararse a hacer esta consagración total 
a Jesús por María?

El proceso de preparación consiste en dos movimientos –vaciarse del espíritu del 
mundo y llenarse del Espíritu de Jesucristo. Estos dos movimientos también son 
los movimientos básicos de la espiritualidad de San Luis María Grignon de Montfort. 
Para hacer el primer movimiento se dedican al menos doce días al conocimiento del
espíritu del mundo y sus efectos en nuestras vidas. Por medio de oración y mortificación
se lucha contra este espíritu y su sabiduría falsa para permitirse ver con más claridad
la luz del Evangelio. Después de renunciar al espíritu del mundo uno no se puede quedar
vacío, hay que llenarse del Espíritu de Cristo. Este movimiento se desarrolla en tres 
pasos relacionados:

Una semana dedicada al conocimiento de sí mismo, en la cual queremos mantenernos 
conscientes de nuestras tendencias a pecar y aprender cómo actuar con un espíritu
 más humilde;

Una semana dedicada al conocimiento de María, en la cual queremos abrir más 
nuestras vidas a la presencia de Ella;

Una semana dedicada al conocimiento de Jesucristo, en la cual le permitiremos
 a la luz de nuestro conocimiento y de María, iluminar nuestra relación con Jesucristo
 y hacernos más capaces de participar en su vida y misión.

El proceso de preparación dura en total 33 días.

Después estos 33 días se hace el Acto de Consagración:

Debe uno confesarse antes de este día (o en ese mismo día) y se lee el Acto de 
Consagración Total dentro de la Santa Misa (generalmente al final de la misma) 
en grupo con otros feligreses. En caso de no ser posible hacerlo en comunidad, 
también puede hacerse un Acto de Consagración individual.

¿Hay oraciones específicas que tengo que rezar?

Sí. Porque San Luis María Grignon de Montfort insiste que los que tienen que
consagrarse a Jesucristo por medio de María, tienen que someterse a la dirección
del Espíritu Santo; por lo cual se reza al principio de cada día de preparación 
la Invocación al Espíritu Santo. También porque queremos consagrarnos a
Jesucristo que viene a nosotros siempre y en cada lugar como fruto de María, 
rezaremos diariamente la oración Jesús que vives en María. Es muy importante 
que aprendamos estas oraciones y que las hagamos parte de nuestra vida espiritual, 
porque nos dan acceso a la base de la consagración total. También cada parte de este 
proceso tiene una oración específica que se reza por la noche al final del día.

Oraciones diarias

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

V  Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
R  Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V  Señor, envía tu Espíritu, y todo será creado
R  Y renovarás la faz de la tierra.

Oh Dios,
que iluminaste los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo,
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén. 


OH JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA

Oh Jesús, que vives en María
ven a vivir en nosotros, tus siervos,
con tu Espíritu de santidad,
con la plenitud de tus dones,
con la perfección de tus caminos,
con la realidad de tus virtudes,
con la comunión de tus misterios.
Domina en nosotros sobre todo poder enemigo,
por tu Espíritu Santo, para gloria del Padre.
Amén.

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